¿Cómo incentivar el hambre?

Llevo mas de 4 años estando a cargo o siendo “líder” de varios grupos de personas con perfiles tanto creativos como técnicos enfocados en la realización de proyectos tecnológicos; ha sido una experiencia tanto dura como enriquecedora, y si bien la balanza se inclina hacía lo positivo por mucho, hay un problema con el cual me he topado desde siempre y que por mas “estrategias” y “tweaks” que le hago a mi estilo de administración no he podido superar; la verdad es que me cuesta trabajo ponerle nombre, pienso en palabras como «mediocridad» pero se me hace muy ególatra verlo desde esa óptica, tal vez «conformismo» aunque puede ser un término bueno o malo de acuerdo a las circunstancias y además no creo que explique de manera completa la situación… al final, siempre termino explicando a mis amigos y superiores este problema con una simple y descriptiva palabra: hambre.


¿Hambre? ¿qué es el hambre? de manera somera podríamos definirla como la necesidad de comer ¿cierto? pues justo en esa «necesidad de» es en la que me intento enfocar con esta analogía. Pero, ¿necesidad de qué? ¿de crecer profesionalmente? ¿de ganar mas dinero? no, ese tipo de ambición está presente en la mayoría de los profesionales con los que he trabajado, todos queremos mas dinero, y casi todos queremos estar en una situación de poder. Mi problema está con el hambre de conocimiento específicamente.

Me indigna sobremanera como algunos miembros de mis equipos (poseedores en algunos casos de una gran ambición económica) no posean una necesidad de aprender por lo menos equivalente, al final del día vivimos en la era de la información ¿no? el que sabe mas, gana mas… se me hace simplemente lógico pensar en aspirar a saber mas para abrir las puertas a ganar mas, pero no, esas aspiraciones (por lo menos en mi experienca) no son proporcionales. Me confunde y frustra mucho notar esa ambición mal encausada, notar el talento desperdiciado simplemente por la comodidad de fines de semana “conbebiendo” o actividades similares.

Estoy consiente de que mi postura es un tanto exagerada y rígida, porque pues, de una u otra manera llevo viviendo en un estricto régimen autodidacta por muchos, muchos años y para mi, invertir tiempo en aprendizaje ya es inclusive una actividad entretenida, pero aún en un ejercicio de extrema empatía no logro encontrar “paz” con estas situaciones.

Quizá con un poco de envidia noto mas y mas casos de equipos latinos que tienen una gran sinergia y comparten esta necesidad de aprender, construir y equivocarse constantemente, y motivado por eso he buscado diversas maneras de «construir» esta hambre; ¿mi conclusión hasta ahora? … es imposible. Los casos de éxito que atestiguado no han tenido nada que ver con mi intervención, al final, me he convertido en un proveedor de información, pero el incentivo lo generan ello(a)s mismo(a)s.

Como podrán imaginar esta conclusión me tiene consternado y hasta cierto punto expuesto, no depende enteramente de mi construir un «equipo elite de hambrientos del conocimiento», depende de factores externos como lo atractivo del proyecto o la remuneración que pueda ofrecer la empresa para la que trabajo e inclusive en esos casos, el proceso para determinar si una persona tiene «el factor hambre» es normalmente lento y definitivamente nada fácil de detectar en una serie de entrevistas de trabajo.

2016 es un año que ha demostrado ser distinto, los retos que este primer trimestre he enfrentado han superado por mucho los de años pasados, y me queda cada vez mas y mas claro que el éxito de mi emprendimiento dependerá en gran medida de la gente que me rodee, pero sobre todo… del hambre de conocimiento que esa gente tenga (y la efectividad de la implementación de dicho conocimiento –TK pero ese, será un tema para otro momento–).

¿Ustedes cómo manejan esta situación? o en caso de que no la padezcan ¿qué creen que podría hacer mejor para lograr que las personas bajo mi cargo desarrollen hambre por aprender?

¡Muchas gracias por leer y por dejar sus comentarios o críticas!

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